martes, 13 de enero de 2026

LA NUEVA PSICOTERAPIA



El ejercicio de la psicoterapia enfrenta en el siglo XXI retos inusitados que demandan la mayor preparación posible, urgiendo al psicólogo psicoterapeuta interventor a poner en juego, todo su conocimiento para llevar a su usuario a la reflexión de sí mismo en busca del entendimiento de sí. Está obligado a mantener un enriquecido horizonte multidisciplinario ya que este mismo, definirá los alcances del autoconocimiento del usuario en reflexión.

La academia y el entrenamiento que el psicoterapéuta asuma estará dedicado a mantener a salvaguarda el proceso de la reflexión, que permita la exploración de los elementos subjetivos del usuario para que se dé cuenta de sí y se haga responsable de los roles culturales que desempeña en su vida.

La vorágine cultural que vive un individuo el día de hoy, sufriendo las agotadoras influencias globales lo ha llevado a la pérdida de su identidad, tensionado su esquema de necesidades, olvidándose de sí mismo en aras de la aceptación y la pertenencia etéreas.

El psicoterapéuta que antaño le ajustaba su licencia en psicología para acompañar y escuchar a su usuario es ahora prácticamente obsoleta de frente a la complejidad de las situaciones de vida que este último presenta para sus indagaciones personales.

El psicólogo clínico en ámbito psicoterapéutico que en la academia llevó una planeación curricular cargada de asignaturas positivistas obsoletas, se ve rebasado ante las demandas de un paciente que le exige comprensión para encontrar el objeto o sentido a lo que hace con su vida. Las crisis ya no son comportamentales, ahora son verdaderos aprietos existenciales.

Allá en la vida real la neurosis cotidiana evolucionó a una psicosis con detonadores realmente sensibles: la sociedad ahora se ha vuelto reactiva, ocurrente, fantasiosa, mentirosa y desleal, sin posibilidad de forjar un momento de autocrítica que le permita por lo menos, dimensionar los daños individuales y sociales.

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